Uf, "Leyenda urbana"

Resulta que hoy habíamos planeado ir con Karen a tomar algo asique fuimos a un lugar en Callao y Viamonte, Starbucks.
En realidad miento, primero la pasé a buscar y almorzé en Mc donnal's (Sobredosis de Yankeelandia sumándole lo que consumí en Starbucks Coffee). La verdad que debo acotar que a comparación del local del Alto palermo, este es genial. No hay gente, y te atienden mejor. En cambio en el shopping está lleno de gente (la gran mayoría pendejitos floguers) jugando a estar en Estados Unidos por tomar un frappucino.
La idea de ir a tomar algo surgió porque como ya les conté, ella se fue a vivir a merlo, entonces aprovechamos que ella volvió unos días para rendir las materias que se llevó y nos vimos; Teníamos que contarnos muchas cosas.
La cuestión es que ya habíamos hablado de todo lo más importante por así decirlo, y ella me sugirió de ir a dar una vuelta por la bond street. Al principio nos confundimos de camino, y al volver atrás, yendo por la Avenida Santa Fé, encontramos una librería que resultó ser una de las cosas más increíbles que alguna vez ví. Perdón por la exageración, es que soy muy aficionada a los libros.
¡Era gigante! parecía un palacio. Se llama "El Ateneo" y es bastante conocida. Tenía un techo precioso, de 1919. Hasta los baños eran lindos, -a pesar que tuve que soportar el ruido de una mujer cagando-, todo era lindo ahí. Había cientos y cientos de libros, y en el fondo había un bar para que leas. Dentro de todo el lugar yacían muchos silloncitos para que te sientes a leer, y eso hicimos. Buscamos un par de libros y nos tiramos por ahí. Yo elegí uno de mitos urbanos que le tenía ganas hace bastaaante tiempo.
Sólo pude leer dos capítulos, el de Belgrano y el de Chacarita. El segundo me impactó mucho, de verdad. Trataba sobre un taxi que siempre pasa por el cementerio de chacarita. Miren, mejor les dejo un artículo que encontré en un blog mientras pispeaba por la internete'.

En 1978 un periódico de barrio ya desaparecido (Todo Real), publicó una noticia donde afirmaba que un hombre encontró una señora, muerta, sobre la lápida de su madre. Los médicos afirmaban que la mujer tenía una depresión profunda causada por el fallecimiento de algún ser querido, en este caso su mamá, pero sin embargo, ciertos dichos de vecinos que hacen referencia a un mito barrial hacen dudar sobre lo que realmente le pasó a la víctima, identificada como Felipa N. Hosperttato.
La leyenda cuenta que la mujer en cuestión estaba cansada y no quería caminar las cuadras que la separaban de la parada del colectivo, decidió tomar un taxi. Enseguida divisó uno que venía, lo paró, se subió. Le indicó al chofer la dirección y se sumergió en recuerdos de cuando su madre estaba viva, esto le impidió distinguir la palidez del conductor o el lentísimo cabeceo con que respondió al escuchar la dirección.
De repente comenzó a sentir un frío, un frío que nunca antes había sentido, estaba todo demasiado helado. Quiso cerrar la ventanilla y estaba cerrada. Fue entonces cuando prestó atención a ciertos rasgos físicos de quien iba al volante. Le quiso hablar pero se quedó sin palabras al ver las manos flacas, con la piel casi pegada a los huesos, prácticamente blancas del chofer. Cuando quiso verle la cara a través del espejo delantero, no pudo, pues estaba acomodado de tal manera que sólo se veía el asiento vacío al lado del taxista.
Entonces le habló: "perdón", no obtuvo respuesta, insistió y el hombre continúo mudo. Cuando levantó su mano para tocar el hombro del conductor se asustó: la propia mano de Felipa era la de un muerto, era igual a la del taxista, pálida, flaca. Comprobó que su otra mano era igual. Pegó un grito cuando vio reflejado en el cristal lo que parecía el rostro del cadáver de una mujer y más cuando constató que ésa era su imagen. Al intentar llorar, no pudo.
Luego de esto el taxi paró y Felipa vio que habían terminado en el mismo lugar donde comenzaron: el cementerio de la Chacarita. No le preguntó al extraño hombre el porqué de la parada, voces desde el interior, de entre las lápidas la llamaban porque ella ya era una más de ellos, de los muertos.

Hay taxistas que hablan sobre un "rarito" que nunca se baja a juntarse con la muchachada, ni a comer algo sale del taxi. También la patente es escalofriante: RIP 666. Rip: tumba y 666 el número con que se lo identifica al diablo.

También un hombre asegura haberse salvado al ver a su padre muerto en una bicicleta, hecho que lo devolvió a la realidad, prestó atención al conductor y se tiró. Este hombre afirma que el misterioso hombre lo miraba siempre después de este suceso. Una semana más tarde de brindar el testiminio, dicho señor murió.

No se sabe a ciencia cierta si esto es verdad o mentira, tal vez nunca lo sepamos, pero por las dudas, cuídense si andan por el la zona del cementerio de la Chacarita.




Fuente: un blogspot que no recuerdo el nombre u_u.
En fin, a partir de esa historia empezé a averiguar bastante sobre mitos urbanos de Buenos Aires. Otro que me gustó bastante es el de la línea A, aunque ese en realidad ya lo conocía desde antes.
La cuestión es que, al averiguar tanto sobre leyendas y mitos urbanos, encontré algo de "Parque chas", ¿Vieron ese barrio que es todo circular y parece un laberinto? Bueno, ni bien vi esa foto me vino un "deja vù", como un sueño que yo tuve... como si yo hubiese estado ahí antes, perdida. Llamé a mi mamá para preguntarle si alguna vez estuvimos por ahí (jajaja), y no, nunca fuimos. Asique o lo soñé, o lo viví en "Mi vida anterior". (O quizás estoy loca)
En síntesis, volviendo a mi salida con Karu, la pasé bastante bien, y me alegró mucho verla. ¡Suerte mañana, tonti!




Y saludos cariñosos para todos ustedes.

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