Crecer.
Cuándo uno es pequeño, imagina como nadie es capaz de hacerlo. Sueña con cosas que quizás para nosotros no tienen importancia, pero en ese momento, para ellos sí. Torres de caramelo. Un mundo de chocolate, tal como Homero Simpson sueña. (Lo amo con el alma).
Cuándo uno es pequeño, tiene horas eternas, donde solamente se permite jugar, reir, correr... divertirse.
Cuándo uno es pequeño, no existen personas malas al mismo par, no existen las críticas, ni las mentiras. No existe el chusmerío, no existe el odio. Quizás uno se enoja porque otra nena te
arrancó la barbie, pero eso no es nada a compa-
ración de lo que el mundo está dispuesto a quitarte.
Cuándo uno es pequeño, no hay rivales; hay compañeros. Cuándo uno es pequeño, no se preocupa por lo que los demás piensen... siempre somos nosotros mismos cuándo somos pequeños.
La estética no es algo que realmente influya en nuestras vidas, si es que somos pequeños.
Cuándo somos pequeños nos ahorramos de muchas verdades, que lastiman.
Cuándo somos pequeños, lloramos por cosas insignificantes que a los cinco minutos... olvidamos.
Cuándo somos pequeños, aprendemos a amar
incondicionalmente, sin pedir nada a cambio.
Cuándo somos pequeños, volamos... sin tener alas, sin ser pájaros, sin ser heroes. Volar... el término volar puede significar muchas cosas. Cuándo somos pequeños, volamos en todo sentido. Volamos de imaginación, volamos de sueño, volamos cuando corremos.
Cuándo somos pequeños... nos sentimos vivos, y alegres. Pase lo que pase.
Cuándo somos grandes, olvidamos todo aquello que vivimos cuando eramos pequeños. Olvidamos aprender a jugar, olvidamos reir sin motivos, olvidamos ser nosotros mismos. Nunca permitan que el pequeño que fueron se pierda en el olvido. Simplemente, dejenlo presente en ustedes mismos; de él, pueden aprender mucho.
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